La fuerza de las expectativas: El efecto Pigmalión

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¿Te has preguntado alguna vez la fuerza que tienen las expectativas que ponemos en algo o alguien? ¿Has oído hablar del efecto Pigmalión? ¿Pueden reducirse sus efectos o usarlos en nuestro favor? En esta entrada trataremos de responder a estas preguntas y alguna más.

 

Rosenthal, realizó tres experimentos muy relevantes en referencia al Efecto Pigmalión:

  • En un campamento vacacional se impartían cursos para aprender natación. Se dividieron a los jóvenes adolescentes en grupos. A la mitad de profesores se les indicó que sus alumnos estaban mejor capacitados para la tarea, hecho totalmente ficticio pero que los profesores desconocían. Al terminar el campamento, los alumnos falsamente más capacitados, mostraban mejores habilidades en natación.
  • En una escuela se dividió a sus alumnos por clases, en una de ella se calificó a dichos alumnos como “con porvenir”, argumentando que dicha calificación procedía del pase de unos test que medían el CI. Al finalizar el curso, los alumnos “con porvenir” obtuvieron mejores calificaciones y progresaron de forma notoria frente a los demás. En realidad, dicha clasificación nunca existió, fue aleatoria. La calificación estaba en el profesor, en su mente, y en las expectativas que ponía en sus alumnos.
  • En animales, Rosenthal demostró el Efecto Pigmalión. Dividiendo a grupos de ratas “inteligentes” y ratas “comunes”. Explicaba la diferencia a los alumnos que trabajaban con dichas ratas en experimentos, mostrándose, al final de los mismos, las ratas falsamente inteligentes con más habilidades que las comunes. Todas las ratas eran comunes, la diferencia estaba en la información que se daba de ellas a los experimentadores.

En la formación de las expectativas influyen multitud de factores: el atractivo físico, atributos de la personalidad, información recogida por otras personas, nivel socioeconómico… Todas ellas en interacción con otros elementos propios de la persona que genera esas expectativas, configurarían la formación final de las mismas.

efecto pigmalión

Por lo leído en los párrafos anteriores, podemos deducir que el poder de las expectativas puede llegar a ser bastante importante. Especialmente en el caso de las personas consideradas referentes como pueden ser los padres o profesores. Sin embargo, podemos jugar con el buen efecto de las expectativas positivas y amortiguar el de las negativas.

Las expectativas como aliadas (especial para profesores/as)

  • Conocer a cada alumno/a y valorar en función a los conocimientos de cada uno.
  • No establecer comparaciones entre alumnos, si no valorar los avances individuales.
  • Valorar no por éxitos o fracasos, si no por avances y oportunidades de aprendizaje.
  • Trasmitir confianza en el alumnado.
  • Creer en las posibilidades de cada alumno/a.
  • Ser conscientes de la importancia de ser referente.
  • Conocer la importancia de las expectativas y el Efecto Pigmalión.
  • Estimular, motivar hacia el aprendizaje y las oportunidades que éste ofrece.

Referencias:

La Escuela como contexto Socializador. Musitu. G, Moreno.D y Martínez.M. Universitat de Valencia

Lda. Psicología – Mtr. Orientación Educativa
Psicóloga en la especialidad de Orientación Educativa, ejerciendo dicha profesión siguiendo un proceso atencional individual y/o grupal especializado de ayuda en la búsqueda del desarrollo personal completo. También mediante la impartición de talleres para niños y familias.

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